Con este dispositivo, la compañía surcoreana espera dejar atrás los problemas causados con el Galaxy Note 7 y sus explosiones, algo que los ejecutivos reiteraron durante su presentación.Con un frontis ocupado casi completamente por una pantalla curva y la eliminación del botón de inicio, el Galaxy S8 logra cautivar las miradas de los usuarios y expertos que lograron ver por primera vez, al menos de manera clara, el nuevo teléfono presentado por Samsung este miércoles.

El smartphone viene en dos formatos, uno de 5,8 pulgadas y su versión Plus con 6,2 pulgadas, continuando con el estilo que ha marcado la empresa en los últimos años junto a sus pantallas curvas. Pudimos apreciar el nuevo teléfono en cuatro colores que llegará al mercado el próximo 21 de abril: Midnight Black, Orchid Gray, Arctic Silver, Maple Gold y Coral Blue (este último no llegará a Chile).
Para su versión tradicional, Samsung implementó una batería de 3.000 mAh, mientras que la versión Plus cuenta con una capacidad de 3.500 mAh. Es posible que la decisión de no aumentar la capacidad (en relación a los modelos d 2016) esté guiada por los problemas que la compañía debió enfrenar con el Galaxy Note 7, dado que precisamente fue esta parte del teléfono la que causó los problemas que forzaron su salida del mercado.
En primera instancia lo que más cautiva de los dos teléfonos es su pantalla, con posibilidad de expandir los videos con un “fullscreen real” y aprovechar la totalidad de esta con un dispositivo que es capaz de mostrar imágenes en 4K y HDR, un estándar que mejora la reproducción de colores. Además, cuenta con un cómodo agarre y un cuerpo fácil de manipular con sólo una mano.
Samsung continúa integrando la seguridad en sus dispositivos con el reconocimiento de huellas dactilares, aunque en esta oportunidad apostaron por un sensor en la zona posterior que permite un mejor y más fácil desbloqueo. Además, integraron un reconocimiento facial y otro de iris, algo que la compañía surcoreana tenía en el Galaxy Note 7.
La cámara posterior del Galaxy S8 muestra la alta capacidad de sus 12 megapixeles, incluso en una situación con iluminación artificial y un rápido autofoco en su operación. Para esto utiliza dos sensores integrados que permiten un enfoque inteligente y rápido, capaz de detectar diversos puntos de una imagen simultáneamente.
La interfaz de estos nuevos teléfonos funciona rápido y es bastante intuitiva. A pesar de que Samsung no presenta una versión pura de Android Nougat, la fluidez entre pantallas y las posibilidades de personalización son bastante completas. Entre ellas destaca el acceso directo a su nuevo asistente de voz, Bixby, el que fue presentado oficialmente también en esta jornada, al deslizar la pantalla hacia la derecha, utilizando la zona en que Google despliega sus tarjetas de Google Now.
La diferencia entre ambos teléfonos, su versión de 5,8 pulgadas y el de 6,2 no es tan notoria ya que a pesar de incluir una gran pantalla, la eliminación de los bordes y del botón de inicio permite un buen uso del espacio físico.
A pesar del énfasis que pusieron los ejecutivos de la compañía respecto a las nuevas medidas de seguridad a las que fueron sometidos estos teléfonos, Samsung aún debe superar la prueba que la que falló su anterior promesa, el Galaxy Note 7 que se transformó en una amenaza de vida luego de que los dispositivos comenzaran a explotar.
Si bien los teléfonos generan una buena primer impresión, Samsung no superará esta prueba –la más importante en su historia– hasta que el teléfono llegue a las manos de sus usuarios y quede claro que no repetirá los problemas del Note 7, más allá de cualquier novedosa aplicación que haya sido presentada durante esta jornada.
Fuente: Emol
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