Científicos prueban que milagro de la Biblia se trataba de un eclipse solar

Investigadores de Cambridge descubrieron la fecha exacta del día en que el sol y la luna presuntamente se detuvieron por orden de Josué.

Uno de los milagros relatados por el Antiguo Testamento de la Biblia finalmente se convirtió en la referencia a un fenómeno astronómico más antigua que existe.

Así lo reveló un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge, quienes vincularon un episodio protagonizado por el profeta Josué con un eclipse solar anular que tuvo lugar hace más de 3.000 años.

El hecho narrado en los versículos 12 y 13 del capítulo 10 del libro de Josué relata que “cuando el Señor puso a los amorreos en manos de los israelitas, Josué se dirigió al Señor y exclamó, en presencia de Israel:«Detente sol en Gabaón, y tú, luna, en el valle de Aialón»“.

Y el sol se detuvo, y la luna permaneció inmóvil, hasta que el pueblo se vengó de sus enemigos. ¿No está eso escrito en el libro del Justo? El sol se mantuvo inmóvil en medio del cielo y dejó de correr hacia el poniente casi un día entero”, añade el texto sagrado.

Los científicos siempre sospecharon que no se trataba de una licencia poética o una metáfora, sino de un fenómeno real.

Según Live Science, su traducción del hebreo al inglés en 1611 no es del todo correcta, ya que no necesariamente alude a que los cuerpos celestes se detuvieron, sino que dejaron de hacer lo que hacen normalmente.

Sin embargo, el gran avance del equipo científico fue encontrar un eclipse solar anular entre las fechas que alude el pasaje, es decir, el éxodo de israelitas a Canaan y su victoria sobre los Amoritas, acaecida entre los años 1500 y 1050 a.C.

Sus cálculos astronómicos revelaron una fecha exacta del eclipse que coincide con el texto bíblico y también los registros históricos de faraones del antiguo Egipto: 30 de octubre de 1207 a.C., el que fue perfectamente visible desde Canaan.

El análisis también permitirá a los historiadores ajustar con mayor precisión los reinados del faraón egipcio Ramsés II y su hijo Merenptah.

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