En julio de 2017 las licencias eran 619. El incremento da cuenta del interés por certificarse en esta área. Según las estadísticas de la DGAC, hasta el año pasado se habían adquirido 4.150 aeronaves en el comercio.

Los drones representan uno de los últimos boom tecnológicos en materia de fotografía. El poder capturar imágenes desde el aire ha motivado tanto a profesionales como a curiosos y neófitos a incursionar en este mundo, que cada vez está más al alcance de todos.

De acuerdo con las últimas cifras entregadas por la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), en julio de 2017 había 4.150 drones en el país, considerando solo aquellos adquiridos en el comercio autorizado. En dicha cifra se incluyen tanto a los de uso recreativo -y que no necesitan certificación para operar- como aquellos que pesan más de 750 gramos y que sí requieren de un permiso.

Es en este último punto donde el interés por volar los aparatos no tripulados se hace más visible. En julio del año pasado el número de personas facultadas para operar drones llegaba a 619, pero en los últimos cinco meses la cifra de quienes aprobaron el examen en la DGAC se elevó a 1.134.

Desde la entidad explicaron que “después de demostrar las competencias adecuadas, la DGAC entrega una credencial de operador de RPAS (por sus siglas en inglés), lo que significa que está afecta a las sanciones que especifica el Código Aeronáutico”.

Las sanciones para quienes no cumplan con la normativa son variadas: “Están afectos a recomendaciones por escrito y/o una sanción económica, ya que no se tipifica como delito”, se detalló. Se trata de una “credencial”, no de una “licencia”.

Por ello, ante la necesidad de capacitarse para rendir el examen, son varias las empresas que imparten cursos de preparación. Una es Erikusa Robotics, que desde enero de 2017 dicta estos cursos bajo una modalidad mixta. Es decir, 30 horas de clases on-line y 10 presenciales.

“El curso dura lo que demora el alumno en desarrollar las diez secciones temáticas y sus correspondientes subsecciones. Al ser mayormente on-line, se da una flexibilidad bastante amplia para que ellos puedan manejar mejor sus tiempos en relación a la formación, puesto que la mayoría tiene trabajo y familia”, explicó Yorgo Casimis, gerente general de la firma.

En cuanto a las 10 horas que se desarrollan de manera presencial, estas son divididas en dos jornadas. “El primer día hay una clase teórica, que sirve de repaso para los contenidos impartidos en el curso y da la posibilidad a los alumnos de realizar preguntas y así salir de dudas. La segunda jornada es práctica, en la cual se realizan vuelos de drones”, detalló Casimis.

Otra de las firmas es la Academia de Drones de Chile (H drones), que desde 2016 forma pilotos de aeronaves no tripuladas, y ofrece cursos para aprender a volar drones y obtener credencial de la DGAC y de fotogrametría.

Además, en la Universidad de Santiago lanzaron el año pasado un diplomado para emplear estas aeronaves. Allí la capacitación dura dos meses y medio, y se asiste a clases presenciales los viernes y sábado. José Luis Borcosque, director del curso, explicó que entre las temáticas que se enseñan a quienes deseen controlar una de estas aeronaves “están las nociones de meteorología, aerodinámica de vuelo y de la legislación vigente para la materia”.

Según Borcosque, una de las principales razones de esta alza en la certificación para conducir drones “es que las tomas aéreas antiguas se basaban en vuelos de aviones, y eso es carísimo en relación al costo que puede tener la adquisición de un dron”.

Daniel Mena (44) es encargado de emergencias de la gobernación provincial de Marga Marga y voluntario de Bomberos desde hace 18 años. Él, junto al Cuerpo de Bomberos de la provincia fueron capacitados en el uso de drones, por lo cual sostuvo que “esto es muy útil y debería incluirse formalmente como material disponible de forma permanente en instituciones como la nuestra (…) los drones se deben incorporar como herramientas de prevención, diagnóstico y control de emergencias”.

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