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Apple celebra su evento de desarrolladores, la WWDC, el próximo 4 de junio

Desde EL MUNDO, seguiremos presencialmente las novedadse que presente la compañía en relación a sus productos

La semana que viene arranca una nueva edición de la Worldwide Developers Conference, más conocida por sus siglas, WWDC. Es el evento anual de Apple para desarrolladores, cuatro días de charlas y talleres que atraen a miles de programadores al centro de convenciones McEnery de la ciudad de San Jose, en el corazón de Silicon Valley.

¿Por qué es importante para el resto de usuarios de los productos de la manzana? Desde hace años la conferencia inaugural de la feria sirve para explicar las novedades de las nuevas versiones de macOS y iOS, los sistemas operativos de los dispositivos de la compañía.

Aunque las versiones finales no llegan al mercado hasta el mes de septiembre, coincidiendo por lo general con el lanzamiento de nuevos iPhones, Apple pone a disposición de los desarrolladores y usuarios las primeras versiones beta durante la semana en la que se celebra la conferencia.

La WWDC suele ser también el evento en el que se anuncian nuevos servicios -como Apple Music, presentado en 2016- y Apple ha utilizado también la conferencia en ocasiones para lanzar nuevos equipos. El año pasado, por ejemplo, mostró el iPad Pro de 10,5 pulgadas, el iMac Pro y el altavoz HomePod durante el primer día de la feria.

Nuevos iPad y Macbook

Este año parece haber pocos rumores en torno a nuevos productos de hardware pero es probable que Apple lance nuevas versiones de ordenadores Macbook Pro, actualizados con la última generación de procesadores de Intel. Muchos de los fabricantes de PC han renovado su catálogo en las últimas semanas y algunos modelos de Macbook han dejado de venderse en tiendas en los últimos días por falta de inventario, una señal que suele indicar una renovación inminente de modelos.

La ausencia de filtraciones de nuevos diseños, en cualquier caso, hace suponer que los cambios serán menores. Apple podría, eso sí, aprovechar para mejorar el teclado de las máquinas, que ha recibido numerosas críticas en la red por su baja fiabilidad y lo costosa que resulta su reparación.

Que no se hayan filtrado tampoco detalles de un nuevo iPad hace sospechar que los cambios en la gama iPad Pro serán pocos, si es que los hay. Cabe la posibilidad de que Apple retrase el lanzamiento de nuevos modelos al otoño, dando más tiempo al iPad presentado en marzo para asentarse en el mercado.

La alternativa a este escenario es que la compañía, por fin, haya logrado frenar el goteo de información confidencial que suele producirse desde los proveedores meses antes de que se lance un nuevo producto y que los productos que se anuncie el lunes sean de verdad una sorpresa, incluso para los más acérrimos seguidores de la marca.

Dos posibles dispositivos que sí podrían acompañar a Tim Cook en el escenario del centro de convenciones de San Jose, en cualquier caso, serían un nuevo iPhone más compacto y barato, sucesor del iPhone SE presentado en marzo de 2016, y un nuevo altavoz HomePod más pequeño y económico, o al menos un programa de licencia de la tecnología del HomePod para otras marcas. Esto permitiría a empresas como Beats -también propiedad de Apple- crear altavoces inteligentes que se apoyen en las habilidades de Siri.

Apple, además, tiene aún una deuda pendiente con su público. En septiembre, junto con el iPhone X y los iPhone 8 y 8 Plus, anunció una alfombrilla de carga inalámbrica capaz de cargar varios dispositivos de forma simultánea y una nueva funda para sus auriculares AirPod compatible con la misma. Estos productos acumulan un retraso considerable (se esperaban para comienzos de año o incluso finales de 2017), así que la feria WWDC podría ser el escenario elegido para su lanzamiento comercial.

El software y Siri, protagonistas

Tanta incertidumbre en torno al hardware hace sospechar de una conferencia inaugural muy centrada en el software. Motivos no faltan. Desde hace meses se sabe que Apple está trabajando en unificar las herramientas de desarrollo para sus dos plataformas, iOS y macOS, como un primer paso hacia la convergencia en un futuro próximo.

Esto quiere decir que pronto los desarrolladores de apps para iOS podrán adaptar sus aplicaciones de forma fácil para macOS. Hoy la cantidad de trabajo que supone hacerlo no es tan grande como desarrollar dos aplicaciones de forma independiente, pero tampoco es trivial.

Se espera también una apertura de las funciones de NFC en iOS 12, la próxima versión de iOS, lo que permitirá desarrollar nuevas aplicaciones que usen el chip de proximidad del teléfono para algo más que para pagos mediante ApplePay.

De cumplirse, pronto se podría usar el teléfono (o el Apple Watch) para abrir la puerta de la habitación de un hotel, por ejemplo, o pagar en el transporte público o pasar el control de seguridad a la entrada del trabajo. Son aplicaciones que es posible desarrollar con el estado actual de iOS, pero que requieren a menudo implementaciones muy complejas.

FaceTime añadiría la posibilidad de realizar llamadas en grupo y Apple podría incorporar en esta versión de iOS, como Google en el próximo Android, algunas funciones para ayudar a los usuarios a disminuir la cantidad de tiempo que pasan al día usando el móvil.

En lo que respecta a servicios, la WWDC de este año podría marcar el fin de iTunes. Apple separaría sus diferentes componentes, como el vídeo o los podcasts, en aplicaciones independientes con sus propias tiendas. Es un camino que ya ha empezado a andar en iOS pero que ahora afectaría también a macOS.

Hace tiempo que la empresa trata también de romper el mercado actual de la televisión en EE.UU. con una oferta de canales a la carta y producciones propias que podría tartar de englobar bajo la marca AppleTV. Las negociaciones han sido muy complejas pero los analistas no descartan aún que sea capaz de conseguirlo.

Por último, es muy probable que Apple aproveche la WWDC para lavar la cara de Siri, su asistente virtual, e impulsar su uso con nuevas funciones, mejores voces y una mayor apertura a terceros, sobre todo en los altavoces inteligentes Homepod, que ahora mismo son mucho más limitados que los dispositivos de sus rivales, Amazon Echo y Google Home.

Siri se ha convertido en un problema para Apple. La compañía se dio cuenta muy rápido del valor de los asistentes virtuales y lanzó el suyo en 2011, antes que muchos de sus rivales. Ha sido incapaz, no obstante, de hacerlo evolucionar a la misma velocidad que Google ha usado con Assistant o Amazon con Alexa. Hoy en día Siri está por detrás en funciones y capacidad de análisis de las órdenes verbales.

Consciente del problema -aunque sin reconocerlo públicamente- Apple decidió el año pasado transferir la supervisión del desarrollo de Siri de la división de servicios, liderada por Eddy Cue, a la división de ingeniería de software, bajo la batuta de Craig Federighi. Esta WWDC debería servir por tanto para comprobar el progreso que ha tenido el asistente en los últimos 12 meses.

 

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