El papa Francisco aceptó la renuncia del obispo de Rancagua, Alejandro Goic, junto con confirmar la salida del jefe de la diócesis de Talca, Horacio Valenzuela, formado por Fernando Karadima.

Goic estaba cuestionado por las presuntas conductas impropias de 14 ó más sacerdotes de la Diócesis de Rancagua, hechos ocurridos desde 2007 en adelante, por lo cual se realiza una investigación a cargo del Ministerio Público desde marzo pasado.

Mientras que Valenzuela es uno de los acusados, junto con Juan Barros, Tomislav Koljatic y Andrés Arteaga, de encubrir los abusos del ex párroco de El Bosque.

 Los dos puestos quedarán vacantes por el momento, estando a cargo de administradores apostólicos: Fernando Ramos en Rancagua y Galo Fernández en Talca.

Las salidas de Goic y Valenzuela se suman a las renuncias de los obispos de Osorno (Juan Barros), Valparaíso (Gonzalo Duarte) y Puerto Montt (Cristián Caro).

En conversación con El Diario de Cooperativa, el vocero de los Laicos del Maule, Gustavo Madrid, celebró la salida de Valenzuela, sosteniendo recibieron la noticia “con mucha alegría, con mucha esperanza”.

Madrid recordó que “nos sentimos amenazados por él” y que “en un momento también nos dijo ‘tengan cuidado, no les vaya a pasar algo a sus hijos’. Eso fue muy doloroso, porque con el tiempo lo interpretamos como una amenaza”.

“Tiene una forma de pensar y de mirar distinto. Están mal formados por Fernando Karadima, como ya lo hemos dicho nosotros y Sergio Díaz, el sacerdote valiente de Villa Prat (…) Fernando Karadima hizo un gran daño a la Iglesia chilena”, aseveró.

La noticia de la salida de Valenzuela se conoce días después de que fuera separado de sus funciones Luis Felipe Egaña, ex capellán de Carabineros que se desempeñaba como vicario pastoral del obispo de Talca, al ser investigado por una denuncia de abuso sexual en contra de un menor.

 

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