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La prolongada sequía que se extiende por más de 10 años es uno de los principales síntomas que auguran los efectos del cambio climático en la regiónLos impactos del cambio climático ya están dejando su huella en predios maulinos, hecho que se está experimentando en las variaciones de temperatura y otros fenómenos climatológicos que transforman la realidad imperante de la región.

Según el agroclimatólogo Patricio González, las temperaturas en la región ya experimentan un alza en las máximas sobre 30 grados, las cuales han aumentado en un 20 por ciento en los últimos 15 años.

Y es que las denominadas olas de calor se han intensificado según los registros de este estudioso, pues a partir del 2010 han aumentado estos episodios en más de 5 días por mes, tomando en cuenta la etapa estival, experimentando unos 15 días como promedio con temperaturas por encima de los 33 grados, hecho constrastante con 1990 donde apenas se computaban unas ocho olas de calor por mes en el verano.

A esto se suma la incorporación de marzo a la estación del verano, con promedios mayores a los de febrero durante los últimos 5 años, y un abril cuyo termómetro ha marcado sobre los 30 grados, hecho insólito en los registros entre 1901 y 1990, alertó el agroclimatólogo.

El académico de la Utal predice que las temperaturas aumentarán de 1 a 2 grados de cara al 2030, centrándose en un alza de casi medio grado en las máximas, y unas 4 décimas en las mínimas.

Las altas temperaturas evaporan unos 12 milímetros diarios, significando cada milímetro la condensación de unos 100 metros cúbicos por hectárea, según la evaluación del estudioso.

El aumento de las temperaturas condiciona un desbalance hídrico, con un promedio de precipitaciones que ha ido decayendo a partir de 1990, menguando en unos 150 mm, cuyos registros continuarán descendiendo paulatinamente, según los vaticinios del académico de la Utal.

González resaltó que estos factores también han incidido en el aumento de la aridez en los suelos, sobre todo en el secano costero después de los incendios forestales, ya que en la actualidad las lluvias se han vuelto más intensas en un corto periodo de tiempo, cayendo en 8 horas (50 milímetros), los que antes de 1990 precipitaba en un día o dos, cuyo impacto sobre la vegetación desnuda, acelera la desertificación.

Sin embargo, lo que más lamenta el estudioso es la perdida significativa de nieve que experimentará la región, disminuyendo hasta en un 25 por ciento, hecho que se presume que se ponga de manifiesto a partir del 2030 aproximadamente.

“En algún momento nosotros, quizás en el 2030, tendremos un clima muy parecido al de Santiago, con 350 milímetros de precipitaciones en detrimento de los 800 milímetros con que contamos en la actualidad y altas temperaturas con un verano muy largo, que va a durar prácticamente desde octubre hasta abril, y un invierno muy corto, prácticamente de 3 meses y medio de mayo a la mitad de agosto”, sentenció el agroclimatólogo.

Es por ello que González pronostica que tendremos una ventana de muy corto plazo para que ingresen los sistemas frontales que nos van a traer la lluvia y la nieve, más asociado a que las presipitaciones ya están siendo muy intensivas durante 4 o 5 días, a las que le prosiguen hasta 4 semanas sin precipitaciones, lo que nos indica el clima está oscilando, hecho que perjudica con una mayor erosión de los suelos y el aumento de la desertificación.

Por último, el especialista hace un llamado al Gobierno regional para que se reactive el Comité de Cambio Climático establecido por la anterior administración y generar de conjunto corto plazo para mitigar el impacto de estos cambios.

Fuente: Diario El Centro

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