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Según estudios preliminares del Observatorio Laboral del Maule, la reconstrucción de esta comuna se realiza sin pensar en una reconversión productiva y laboral de esta población y sus alrededores.

A pesar de que se continúa avanzando en la reconstrucción de la comunidad maulina que fue destruida por los incendios forestales durante el verano del 2017, la incertidumbre de que Santa Olga se convierta en un pueblo dormitorio impera por el estado actual de sus fuentes generadoras de empleo.

Claudio Vásquez, sociólogo e investigador del Observatorio Laboral del Maule, afirmó que Santa Olga es un asentamiento que nace a propósito de la industria forestal, vinculándose estrechamente al sector productivo silvícola, cuya disminución de madera como consecuencias de los siniestros que redujeron a cenizas a esta comunidad, incrementa el riesgo de que la población se convierta en una localidad de adultos mayores, empobrecidos y con escasas posibilidades de desarrollo productivo y laboral.

INDUSTRIA DE LA MADERA

El también magíster en ciencias sociales de la Universidad Católica del Maule contextualizó la realidad vivida por esta industria en la localidad, donde los pequeños y medianos empresarios, tienen un radio de acción de aproximadamente unos 50 kilómetros y de ampliarlo se traduciría en un costo inviable de asumir por los madereros.

El profesor universitario enumeró que los principales entes económicos en el sector son los aserraderos, barracas y otras entidades que dependen exclusivamente de la disponibilidad de la madera en la zona, donde la mayor parte de los empleos lo genera las empresas pequeñas, y muchas de ellas actúan o emplean dentro de la informalidad, siendo difícil poder estimar los asociados directamente al rubro.

“Si las circunstancias y las variables que uno maneja se mantienen inalterables en el tiempo, lo que va a ocurrir es que el territorio se convierta en un pueblo dormitorio”, sentenció el sociólogo, quien también estudia posibles alternativas de reconversión productiva y laborales posibles, en donde se puedan potenciar alguna unidad productiva que genere una alternativa de empleo.

EN BUSCA DE OTRAS OPCIONES

El estudioso asegura que algunos pequeños y medianos productores ya se han abierto a la posibilidad de reconvertir sus suelos hacia otros ámbitos agroindustriales, agroecológicos o de explotación agrícola, como es el caso de la plantación de berries, lo cual dependería de la disponibilidad de tierras cultivables y los derechos de agua.
A esto se suma las escasas posibilidades que Arauco reabra el aserradero “El Cruce” por inviabilidad económica, empresa que le propiciaba oportunidad laboral a unas 135 personas, de las cuales la gran mayoría se les otorgó un retiro en condiciones económicas favorables por sus años de servicio, mientras que el resto fue reubicado en otras dependencias de esta industria, según afirmó al sociólogo.

El especialista aseguró que ante la incertidumbre generada por este escenario no son pocos los que se han ido a trabajar en la minería de la zona norte del país, o se han empleado en ciudades como Talca, Concepción y Santiago, evidenciando que tras el siniestro que arrasó con Santa Olga, muchas familias emigraron hacia otras comunas, las que probablemente no van a volver a habitar esta localidad.

El académico, que lidera el estudio que definiría la continuidad de la industria maderera en el municipio de Constitución, especificó que se encuentran en un proceso de levantamiento, registrando para finales de año resultados más concluyentes y con lineamientos más claros de alternativas de reconversión productivo y laboral, el cual se vislumbra un “poco oscuro”, según el investigador, quién especificó que requiere de un tiempo de mediano plazo (4 a 5 años) para poder evaluar un impacto significativo.

Fuente: Diario El Centro

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