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Muchas mujeres, sin importar nivel escolar o clase social, son victimas de la violencia de sus parejas, sin denunciarlos.

Al Juzgado de Garantía de la capital regional llegó la denuncia de un hombre que en estado de ebriedad violentó a su conviviente pasadas las doce de la noche. La fiscalía formaliza el caso, pero ante la presentación de los hechos, la víctima niega haber sido ella la acusadora, contradiciendo el reporte que Carabineros le había entregado al Ministerio Público.

Pero no solo eso, dentro del procedimiento acostumbrado, el fiscal adjunto tuvo que consultar la cautelar con su testigo ante la negativa de la misma de aceptar la propuesta inicial del Ministerio Público, hecho que provocó que la magistrada rechazara la orden de alejamiento para que no derive en una causa de desacato, por el comportamiento asumido por la agredida durante su comparecencia en el Juzgado de Garantía.

Según lo declarado por el comisario de la PDI, Ricardo Diaz, en Talca, durante el año en curso, se iguala las denuncias de este tipo con respecto a todas las manifestaciones de violencia hacia la mujer por parte de su conviviente, computando 11 hasta cierre del mes de junio, lo que manifiesta la perdida de temor de las victimas hacia sus victimarios, y no así en este flagelo, pues el silencio de muchas de estas mujeres desacredita los cómputos registrados por instituciones y organismos.

Y es que el hecho se repite con frecuencia en la región, manifestando a la violencia intrafamiliar con uno de los grandes problemas sociales. En Chile por más de 25 años, desde diferentes sectores e instituciones públicas, se ha contribuido a desarrollar acciones para abordar la violencia intrafamiliar situando la violencia contra las mujeres en el espacio íntimo de las familias.

En el caso de la Región del Maule, desde la Seremia de la Mujer identifican a las comunas de Lontué, Linares, San Clemente, Constitución y Molina en alerta roja, por la cantidad de femicidios consumados y frustrados en estas comunas.

María Andrea Obrador, titular de la Seremia de la Mujer, denunció que estas manifestaciones se están comenzando a ver desde muy jóvenes edades. “Antes partíamos instruyendo desde los 15 años, pero hoy día niños de 12 años empiezan a ejercer violencia hacia esa lolita que solamente le gusta, manifestando gestos que van desde conocer la clave de su teléfono hasta estos empujones que ellos ya lo ven como normal”

VIOLENCIA DE PoLOLEO Y FEMICIDIO
En tal sentido el Instituto Nacional de la Juventud realizó un estudio donde se identificaron las principales causas de violencia en el pololeo en los jóvenes, mencionando a los celos (49%), seguido por el machismo (40%) y el alcohol y drogas (37%).

Otras de las causas computadas por este estudio lo son los antecedentes de violencia familiar (26%), la infidelidad (22%) y los problemas psicológicos y económicos, con un 18 y un 2 por ciento respectivamente.

Según este estudio del Imjuv, en un 20,1% la pareja le controla a la mujer el horario de salidas y apariencia, un 19,3% le revisan sus redes sociales, un 12,3% declara control y abuso sobre quién deben ser sus amigos/as, el 13% de jóvenes sufre de violencia psicológica, mientras que solo un 6,3% de jóvenes sufre de violencia física.

Desde el 2009 y hasta la actualidad, en Chile, 434 mujeres murieron en manos de sus parejas o ex. Sin embargo, las mujeres que han sido víctima de femicidio frustrado casi triplican el computo anterior cuyo aumento sostenido da pie a la interrogante ¿Más violencia o mejores planes de contingencia?

Desde el Injuv diagnostican el actuar de la sociedad ante tales conductas, al asumirlo con normalidad, minimizarlos o justificarlos, mientras que otros simplemente frivolizan estos comportamientos.

Fuente: Diario El Centro

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