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Se demanda de alternativas de capacitación para dotar a los trabajadores de nuevas habilidades y conocimientos que le provean de mayores oportunidades de empleabilidad

La planta Iansa de Linares comenzó con las desvinculaciones laborales como parte del proceso gradual de cierre de esta industria, hecho que provoca inseguridad laboral en Linares.
Ante tal escenario, Sergio López, académico de la Universidad de Santiago, aseveró que el proceso debe ser realizado con la mayor justicia organizacional, porque los individuos cuando se ven enfrentados a tal incertidumbre, valoran en grado superlativo que el proceso se realice con total transparencia, siendo un aliciente que les otorga mayor control de la situación vivida.
López recomienda el vínculo de los cesantes a programas de capacitación mediante cursos y talleres a cargo de algunos organismos como Sercotec o Sence, donde adquieran nuevas habilidades y conocimientos que los dote de una mayor empleabilidad.

“Los trabajadores son evidentemente el grupo más afectado, porque son los que requieren mayor inversión en la capacitación de este recurso humano para lograr la reinserción laboral y adquirir habilidades que los conviertan en más idóneos para encontrar con mayor rapidez un nuevo puesto laboral”, afirmó el profesor universitario.

Es por ello que López recomienda ofrecer alternativas mediante servicios de “auplishman”, capacitaciones que pueden ser financiadas por la empresa para que estas personas se conecten nuevamente con el mundo laboral, en oficios similares o donde ellos puedan trabajar de manera independiente en actividades de naturaleza asociativa como lo pueden ser las cooperativas para la producción de bienes y servicios que tengan mayor valor agregado.
Según López, este tipo de solución requiere financiamiento y apoyo del Gobierno, pues el periodo de reconversión puede extenderse como promedio unos 5 años, periodo en que estas personas requieren capital de trabajo, donde la banca debe asignarles préstamos blandos como parte de una estrategia a mediano y largo plazo.
El académico subrayó que en el ámbito agrícola los trabajadores están conectados por un fenómeno cultural, lo que implica que no se desliguen con facilidad de este rubro.

PREVIO AL DESPIDO
Lopéz destacó que en estos procesos es importantes capacitar a supervisores y administrativos para disminuir el impacto que tienen los despidos masivos en otras áreas, evitando conductas contraproducentes como violencia, robos y otras situaciones extraordinarias, al mismo tiempo que los trabajadores no disminuyan su productividad.
Esto último López lo conceptualizó como la función de la habilidad y la motivación del trabajado en el entorno en el que opera, siendo evidente que la motivación y el entorno se ven perjudicados en esta situación.

Sergio López declaró que en estas circunstancias es imprescindible contar con un plan de desvinculación programado y asistido, para no dar lugar a los rumores, los cuales propician que las personas actúen de manera negativa, siendo vital trabajar con procesos de comunicación claros y transparentes que permitan que la organización baje los niveles de estrés en los futuros desvinculados.

ESTUDIOS
Las conclusiones de una publicación de la autoría de López como parte del proyecto Dicyt, afirman que cuando hay incertidumbre laboral y situaciones de despido, las personas deben capacitarse respecto a cuatro elementos importantes dentro del capital psicológico: optimismo, resiliencia, esperanza y autoeficacia, como factores claves para aminorar las consecuencias del despido.

FUENTE: DIARIO EL CENTRO

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