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Después de una campaña divisiva marcada por fieros choques sobre raza, inmigración y otros asuntos culturales, los estadounidenses votaban el martes para definir el equilibrio de poder en el Congreso y modelar el futuro de la presidencia de Donald Trump.

Las primeras elecciones nacionales desde que Trump arribó a la Casa Blanca en la sorprendente votación de 2016 serán un referendo sobre un presidente republicano que polariza a la sociedad y sus políticas de línea dura, y una prueba para ver si los demócratas pueden transformar la energía de la resistencia liberal anti-Trump en una victoria en las urnas.

“Todo lo que hemos logrado está en juego mañana”, dijo Trump a sus partidarios el lunes por la noche en Fort Wayne (Indiana). Y acusó a los demócratas de “alentar abiertamente a millones de extranjeros ilegales a violar nuestras leyes, violar nuestras fronteras e invadir nuestro país”.

Los comicios del martes buscan definir 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 escaños del Senado, y 36 gobernaciones, con la atención puesta en decenas de reñidas competencias a lo largo y ancho del país que según los sondeos podrían inclinarse en cualquier sentido.

Los demócratas son los favoritos de los pronosticadores para obtener el mínimo de 23 escaños en la Cámara que necesitan para lograr la mayoría, lo que les permitiría obstaculizar la agenda legislativa de Trump e investigar su gobierno.

Los republicanos retendrían su pequeña mayoría en el Senado, actualmente de dos escaños, lo que les permitiría conservar el poder de aprobar las nominaciones a la Corte Suprema y otras del ámbito judicial en votaciones que siguen líneas partidarias.

Las acciones de Estados Unidos abrieron planas la sesión, mientras los inversores esperaban los resultados de los comicios. Si bien el estancamiento político entre la Casa Blanca y el Congreso podría obstaculizar la agenda pro-empresarial de Trump y aumentar el temor a la inestabilidad política, es posible que los inversionistas ya lo hayan sopesado.

Los analistas esperan presión sobre las acciones si los demócratas obtienen el control de la Cámara y una reacción más bajista aún si también logran mayoría en el Senado. Si los republicanos mantienen su posición, las acciones podrían ganar más, ante la esperanza de recortes impositivos adicionales.

La participación de votantes podría ser la más alta para una elección de mitad de mandato en 50 años, según predicen expertos. Probablemente los votos adelantados rondarán los 40 millones, dijo Michael McDonald, un profesor de la Universidad de Florida que registra las cifras.

En las últimas elecciones legislativas de mitad de mandato, las de 2014, hubo 27,5 millones de votos anticipados.

“He trabajado en esta encuesta las últimas tres elecciones y esta es la participación más grande de la historia. Por lo general, esperamos 200 votantes durante todo el día, pero hasta las 09:00 ya hemos tenido 69”, dijo Bev Heidgerken, voluntario en un centro de votación en Davenport, Iowa.

Al menos 64 escaños de la Cámara están en terreno de disputa, de acuerdo a un análisis de Reuters de los tres principales pronosticadores no partidarios, y el control del Senado se redefiniría en media docena de carreras reñidas en Arizona, Nevada, Misuri, Dakota del Norte, Indiana y Florida.

Durante la vorágine que marcó los últimos seis días de campaña, Trump agitó repetidamente el miedo a los inmigrantes y lanzó severas advertencias sobre una caravana de migrantes centroamericanos que se mueve a través de México hacia la frontera con Estados Unidos.

La iniciativa de Trump de construir un muro en la frontera con México para prevenir la inmigración ilegal no ha recibido la aprobación de fondos por parte del Congreso controlado por los republicanos, por lo que una victoria demócrata en la Cámara podría frenar aún más esa promesa de la campaña presidencial.

Un debate sobre si la retórica de Trump alentaba a extremistas estalló en las últimas semanas de la campaña después de que bombas fueran enviadas a sus principales rivales políticos presuntamente por un partidario de Trump que fue arrestado y acusado, y 11 personas murieron a causa de disparos en un ataque a una sinagoga de Pittsburgh.

Muchos candidatos demócratas en carreras sin un favorito claro evitaron criticar duramente a Trump, focalizándose en cambio en cuestiones cotidianas, como mantener las protecciones de seguro para personas con afecciones médicas preexistentes y salvaguardar los programas de jubilación y salud para mayores.

Pero el expresidente demócrata Barack Obama se lanzó a la campaña en los últimos días para desafiar a Trump, cuestionando sus políticas y su carácter. “La forma en que nos comportamos en la vida pública está en la boleta electoral”, dijo Obama.

REUTERS

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