Como cada año, La Fiesta de la Vendimia de Curicó invita a un pais en general, y le dedica su versión, y este año, el invitado de honor sera Japón, la tierra del sol naciente, la tecnologia y el manga, que es uno de los principales importadores de vinos chilenos, de hecho nuestro pais encabeza el origen de importación vitivinícola en el país oriental, y su consumo ha ido en franco crecimiento, en desmedro de las cervezas e incluso el incónico sake.

Pero Japon tambien tiene su lado productor vitivinícola, algunas provincias como Yamanashi, Nagano o Tochigi son reconocidas por su tradicion de produccion de uvas, si bien se cuenta que los registros se remontan a la Época “Nara” (Siglo VIII) cuando los monjes budistas plantaron vides en Katsunuma debido a los valores medicinales de los frutos, no fue hasta 1875 en Yamanashi cuando nuevamente se produce un nuevo intento de cultivar las vides para producir vinos con fines comerciales. Intentaron con una uva autóctona y con variedades de uvas de América.

Yamanashi es una provincia (o Prefectura, traducido al japones “Todōfuken”) ubicada en la zona centro-sur de la Isla Honshu, la mas grande del país. Es colindante con el icónico Monte Fuji. Al ser una zona rodeada de montañas, Yamanashi es idónea para ser una zona vitivinícola, ya que las montañas impiden la entrada de aire húmedo, lo cual hace que con solo 1100 mm de precipitación anual, Yamanashi sea la prefectura con el nivel de precipitación más bajo del Japón. Una característica comparada con los valles vitivinicolas chilenos, tambien rodeados de montañas.

En Yamanashi existen un total de 80 bodegas con un promedio de 1 hectárea cada una, y junto con la vecina prefectura de Nagano elaboran el 40% de la producción vitivinícola del país, Tambien se hallan zonas de vinos en Yamagata, Tochigi, y la norteña isla de Hokkaido, incluso en Tochigi existe un equipo de fútbol cuyo símbolo es un racimo de uvas, el Tochigi Uva, que juega en cuarta división.

Uno de los mayores problemas para el cultivo de la vid en Japón, son  las lluvias abundantes y las pocas tierras disponibles para los viñedos.

Debido al clima  donde la humedad es muy alta durante el verano, tales como Yamagata y con el fin de mantener dentro de unos límites los efectos de las abundantes lluvias y la alta humedad, las viñas se cultivan emparradas en alambradas a unos 2-3 metros por encima del suelo con el fin de que los racimos cuelguen por debajo del ramaje y reciban la máxima aireación para que evite la putrefacción.  Por otro lado, en las zonas altas de las montañas, como en Tochigi, se cultiva en las laderas más empinadas tanto para recibir un máximo de luz solar, así como para proteger a las viñas contra daños ocasionados por las intensas nevadas.

En Japón se produce vinos secos y dulces con  vides procedentes de Europa y América. La vitis vinifera a principio no se adaptaba muy bien a las condiciones climáticas de Japón, sin embargo, las que más prosperaran fueron especies americanas como la vitis labrusca. Con ella se han elaborado tradicionalmente muchos vinos japoneses a partir de variedades como la Concord y Niágara. Hoy, tras muchos años de experimentación, se abren camino a las uvas europeas y una variedad japonesa de vitis vinifera blanca, la Koshu.

La variedad Koshu (que tienen los granos un tono rosado), llego desde China por Hokkaido, y esta presente en muchas zonas de Japón dónde se produce vino. Esta uva de apariencia rosada (aunque con ella se elaboran vinos blancos) está viviendo un interesante momento de desarrollo gracias a la llegada de expertos internacionales que le han dado forma a vinos singulares que, comercialmente, funcionan. El resultado es un blanco algo especiado, bajo en alcohol, con acidez correcta y una estructura liviana que combina maravillosamente bien con la delicada gastronomía japonesa. Algunos líderes de opinión internacionales han comenzado a hablar de la Koshu y, quizás solo por eso, el éxito de la variedad tiene enormes probabilidades de concretarse.

En fin, Japón esta produciendo vinos deliciosos y curiosos como vinos dulces con podredumbre noble, elaborados con uva Kerner alemana y con las francesas Chardonnay y Semillon; blancos y tintos elaborados con vitis labrusca, en particular con uvas Niágara y Concord; dulces procedentes de la uva blanca japonesa, Koshu, y incluso algún vino envejecido durante 15 años en barrica. Japón es una gran potencia compradora. Los vinos importados representan más de la mitad de los vinos que se consumen en el país. Ademas de Chile compran vinos franceses, italianos, españoles, estadounidenses o australianos, entre otros.

Asi que ya saben, Nuestro invitado para esta Vendimia, algo sabe del vino, el gran festejado esta semana en Curicó.