Hace 5 fechas, tras ganarle a la UdeC, en Curicó ya se sentían adentro de la Copa Sudamericana. La euforia misma y tan anticipada, puede ser tan perjudicial en un equipo de plantel liviano, y asi fue, en estas 5 fechas, 1 punto de 15 posibles. Y si bien era muy previsible una derrota ante el casi campeón del torneo (la UC saco 15 de ventaja con 24 puntos en disputa), el poner poca resistencia ante la arremetida de los de Quinteros no hizo mas que aumentar el pesimismo en una hinchada que pasó de una inédita ilusión, a este depresivo presente.

Para este partido, como Vera estaba suspendido, se esperaba a Jaime como Titular, pero sorpresivamente Giovagnoli optó a poner a Gabriel Vargas como delantero centro, a pesar de que no marcaba desde hace 11 meses, y ser utilizado mayoritariamente como volante, hoy era el tiempo de volver a su posición natural, y a la primera pelota que le llegó, que no fue por una jugada albirroja sino un error grotesco de Lanaro, al minuto 9, resolvió con un esquinado tiro rasante al primer palo. Fin a la sequia, Vargas ponia el primer grito, y parecía que los albirrojos iban a respetar la casa, que el Punterazo tropezaba. Presagios que terminaron siendo espejismos. Ese gol, casi un accidente, fue lo unico que tuvo Curicó en ataque, y fue en una jugada regalada por los cruzados.

Y de ahi en mas, fue absolutamente todo de los franjeados, de hecho no se demoraron menos de 5 minutos en empatar, gracias a una jugada de Futsal en plena area chica que finaliza José Pedro Fuenzalida. La defensa albirroja, o se quedaba parada, o regalaba chances a los punzantes delanteros cruzados. En el mediocampo, de ideas, era como imaginarse la tipica escena western de la bola de paja desplazandose con el viento (o sea, un vacío de ideas, para que se entienda). Por las bandas tampoco hubo respuesta (e incluso se lesionó Cavalleri tras un choque con un compañero) y Vargas no tuvo otra que ir al sacrificio. Mientras “Chapita” clavaba el segundo con una sensacional volea.

El segundo tiempo, el monólogo cruzado seguía divirtiendo a los cerca de 1500 cruzados que disfrutaban ante esta exhibición de buen futbol. Precisión, cabeza fría, estabilidad, un futbol que rozaba la perfección, para que Cesar Pinares, con 2 sucesivos trallazos, cuaje una goleada que pudo ser mas abultada. El empastado de La Granja a ratos parecía una plaza de Buenos Aires con Carruseles o Calesitas, O una obra teatral infantil donde los jugadores albirrojos eran los que se disfrazaban de árboles, digo, para tratar de graficar lo poco y nada que se vió de los locales durante todo el cotejo, yendose cabizbajos al vestuario ante la decepción total de mas de 3000 almas, que hace 2 meses ya se veían en los Bombos del sorteo de la Conmebol, ilusiones falsas, euforias desatadas, transformadas en el mismo cuento de todos los años, la estresante lucha por “mantener la plaza en primera”.